CÓMO CONTROLAR LA CORROSIÓN EN SISTEMAS DE CALEFACCIÓN CENTRAL

Quiero saber cómo prevenir la corrosión de los metales de los sistemas de calefacción central como el cobre, aluminio, acero y otros


El problema

Dado que la corrosión de los metales de un sistema de calefacción central es a menudo el factor que determina su vida útil, y la vulnerabilidad de los diversos metales varía de muchas maneras, tomar medidas para proteger a todos los metales del sistema de calefacción central contra la corrosión es de vital importancia.

La corrosión es un fenómeno que se da de forma natural en los sistemas de calefacción central, sus consecuencias cuando las calderas y radiadores se averían son tanto molestas como costosas para los propietarios de las viviendas y plantean un importante problema para los instaladores. Por eso es importante entender las causas y el impacto de la corrosión de los diferentes metales del sistema.

 

Cobre

Cosas que deben saberse sobre el cobre en sistemas de calefacción central:

  • El cobre es un metal noble, lo que significa que no se corroe con facilidad, pero cuando se corroe, se disuelve en pequeñas cantidades en el agua del sistema, lo cual conduce posteriormente a la corrosión de otros metales por todo el sistema. Residuos de decapante u otros contaminantes agresivos pueden corroer parcialmente el cobre e introducir cobre disuelto en el agua del sistema.
  • El cobre disuelto puede “depositarse” sobre las superficies de acero dulce o aluminio dentro del sistema, habitualmente en los radiadores o la superficie del intercambiador de calor en la caldera y formar así una corrosión localizada en forma de muescas, que al final se transforman en grietas y producen averías en el equipo.
  • La primera vez que entra en contacto con agua y aire solo se da una corrosión general uniforme del cobre. Esto habitualmente crea una capa protectora de óxido pasivante, evitando que se produzca una mayor corrosión. Los problemas aparecen cuando la corrosión pasa de ese punto.
  • La composición del agua local afecta a la severidad de la corrosión. Esto quiere decir que , dependiendo del tipo de aguas:
    • la corrosión del cobre puede continuar y persistir, resultando en manchas verdes en las instalaciones sanitarias.
    • pueden aparecer muescas muy localizadas tras breves períodos de servicio, que en última instancia conducen a la corrosión de grietas y perforación del metal del equipo.

 

Aluminio

La corrosión de aluminio es a menudo el factor que contribuye a la llegada al final de la vida útil del sistema de calefacción central.

Cosas que deben saberse sobre el aluminio en sistemas de calefacción central:

  • Es uno de los metales más utilizados en los sistemas de calefacción central domésticos. Esto es debido a su elevada conductividad térmica, a que es un metal ligero y relativamente barato y por lo tanto se usa mucho para la producción de calderas y radiadores de elevada eficiencia.
  • Es naturalmente resistente a la corrosión debido a una película protectora de óxido en su superficie. Si algún contaminante agresivo rompe dicha película esto puede provocar una corrosión localizada.
  • La corrosión del aluminio se produce en zonas pequeñas y localizadas, resultando en muescas en la superficie metálica, que pueden resultar rápidamente en la perforación del metal y una avería en el equipo.
  • La película protectora a la que nos referimos anteriormente no solo es sensible a los contaminantes agresivos, sino también a los cambios de pH en el agua. Es de importancia crítica que el pH del agua se mantenga entre 6.5 y 8.5, que es el pH óptimo para minimizar la corrosión del aluminio.
  • Las aguas ablandadas mediante intercambio iónico corroen el aluminio. Esto significa que a menos que se haya tratado el sistema con un inhibidor de corrosión adecuado como Sentinel X100 Inhibitor, debería evitarse el uso de este tipo de aguas.

 

Acero

Cosas que deben saberse sobre el acero en sistemas de calefacción central:

  • El acero dulce se corroe fácilmente en presencia de agua y oxígeno, pudiendo formarse residuos de óxido de hierro en cantidades abundantes. Estos residuos se aglutinan en el agua del sistema, alterando las válvulas y otras partes móviles y depositándose al final en forma de lodos negros y voluminosos en radiadores e intercambiadores de calor.
  • Los óxidos de hierro también generan una corrosión bajo dichos depósitos que se autoperpetúa por aireación diferencial. Esto lleva a una corrosión predominantemente localizada, que a menudo provoca averías en el equipo. Esto es debido a que la corrosión que se inicia bajo los depósitos suele progresar hacia una corrosión en forma de muescas, que rápidamente podría perforar el metal.
  • El acero inoxidable es una aleación que puede protegerse a sí misma mediante una fina y eficaz película de óxido. No obstante, hay contaminantes agresivos que pueden penetrar en dicha película e inducir una corrosión localizada, muescas y, por último, perforación. 

The solution

Proteger los metales de un sistema de calefacción central y todos sus componentes frente a estos tipos de corrosión es tan sencillo como:

 

  1. Asegúrese de que la instalación y puesta en servicio (o mantenimiento) del sistema es correcta y se lleva a cabo con cuidado para minimizar el riesgo de problemas por contaminación como residuos de decapante o depósitos de residuos de corrosión ya presentes.
  2. Una vez que está convencido de que está trabajando con un sistema limpio, añada un inhibidor de corrosión de gran calidad que ofrezca protección para varios metales como Sentinel X100 Inhibitor.
  3. Compruebe que la dosis de inhibidor es correcta para asegurar una protección continua.

 

La tecnología anti-corrosión TripleTechTM de Sentinel X100 Inhibitor protege todos los metales que se utilizan normalmente en los sistemas contra los efectos de la corrosión. Apto para uso en aguas ablandadas.


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